Sepa qué comían los jugadores peruanos hace 30 años

A finales de los años ochenta la “Tía Margarita”, cocinera de Universitario de Deportes, era la encargada de alimentar a los jugadores cremas. Dueña de una sazón privilegiada, la morena se ceñía a la dieta proporcionada por el club que en esa época priorizaba el sabor antes que una correcta nutrición. Así lo detalla el doctor Julio Grados, quien por aquellos años trabajó en el departamento médico merengue.

Grados comenta que ahora el fútbol es más profesional y competitivo. “Ha aumentado la capacidad física, se da mucho más valor al tema físico y por ende al tema nutricional”, afirma el doctor, que durante su paso por la selección nacional y ahora actualmente en la Universidad San Martín ha incorporado test nutricionales y preparado dietas personalizadas a cada jugador, dependiendo de su volumen de grasa y su tendencia física.

LA ÉPOCA DORADA
En los años setenta, cuando el fútbol peruano vivía sus mejores tiempos. No había dietas personalizadas y la forma de controlar el físico de los jugadores era pesándolos todos los días. “Si estaba excedido se le bajaba un poco la ración de lo contrario se mantenía el menú”, señala en declaraciones a elcomercio.pe.

Esta tendencia continuó hasta pasados los noventa. “Antes se anteponía la sazón y el sabor criollo a un tema de cuidado, porque no se conocían las técnicas que hay ahora. Luego con la adquisición de mayores conocimientos se fueron adaptando nuevas fórmulas”, recuerda Grados.

“A finales de los ochenta trabajé en la ‘U’ y puedo dar fe de las dos épocas. Yo era asistente y el tema de las pastas fue adaptándose con el paso de los años. Más era el consumo de comidas criollas y un plato general. Se le daba el gusto al jugador”, comenta.

NUEVOS AÑOS
“Ahora nos dedicamos a controlar los porcentajes de nutrición y nos regimos a las dieta de los nutricionistas. Se hace una dieta personalizada para cada jugador, pero se prepara un buffet, con mucha variedad para que el jugador escoja. Se deben respetar una fórmula: 60% de carbohidratos, 20% de proteínas y un poco de grasa”.

Aunque parezca lo contrario las dietas no son desabridas, cuenta Grados. “Cuando no tenemos competencia entre semana se trata de darle gusto a los jugadores pero sin excesos. Cuando tenemos partidos entre semana concentramos y ahí se le da mayor cantidad de carbohidratos, le servimos pastas, canelones, ravioles, fetuccini”.

La llegada de los preparadores físicos también fue de importante ayuda en la puesta a punto de los jugadores. Sin embargo, es necesario que los futbolistas sean disciplinados en sus hogares. “De nada sirve que se le cuide mucho en el club, si en su casa hará desarreglos”, dice.

Por el momento son pocos los clubes peruanos que tienen un plan nutricional para sus planteles. Comparado esto a la escena internacional, muchos países de Sudamérica nos sacan amplia ventaja y ni qué decir en Europa, donde es casi una regla incorporar vitaminas y suplementos alimenticios.

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